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Ginebra – Los impactos directos e indirectos de los desastres repercuten de distinta manera sobre las personas por diversos motivos, entre ellos las condiciones socioeconómicas, las creencias culturales y los recursos disponibles, si bien las mujeres y las jóvenes se ven particularmente afectadas debido a los roles de género, las desigualdades estructurales existentes y las relaciones de poder. De hecho, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó que se ha identificado al género como uno de los factores principales que determinan la experiencia integral de la migración y el desplazamiento vinculados al cambio climático.

El Día Internacional de la Mujer de este año brinda una oportunidad propicia para poner de relieve los desafíos que las mujeres y jóvenes migrantes y desplazadas deben enfrentar a raíz del cambio climático.

Las mujeres y las jóvenes con frecuencia se ven afectadas antes, durante y después de ocurrido un desastre. Antes de los desastres, el acceso desigual de mujeres y jóvenes a los recursos económicos, políticos y sociales influencia su acceso a la asistencia posterior al desastre y a la compensación por daños y pérdidas. Por ejemplo, tras la inundación de 2010 en Pakistán, muchas mujeres no podían movilizarse o migrar por no contar con asistencia familiar o financiera, lo cual a su vez evitaba o limitaba su acceso a la asistencia, ya sea alimentaria o de servicios médicos. Después de ocurrido un desastre, las mujeres y las jóvenes también están sujetas a impactos indirectos tales como la violencia basada en género (VBG), a matrimonios forzosos a temprana edad, a pérdidas de medios de subsistencia, al deterioro de la salud y a una carga laboral en aumento.

La clave para asegurar una respuesta y una recuperación que sean sensibles al género para las mujeres y jóvenes migrantes y desplazadas en contextos de desastres radica en compilar, analizar y diseminar datos desagregados por género con regularidad. La compilación de datos diferenciados por género no solamente arroja luz sobre las complejas realidades de los roles diferenciados e interdependientes sino que también brinda información vital para el desarrollo de una respuesta más integral, eficiente y relevante y de estrategias de recuperación, además de la formulación de políticas más efectivas.

La Matriz de Seguimiento de Desplazamiento (DTM) de la OIM, que recopila y analiza datos sobre la movilidad, las vulnerabilidades y necesidades de las poblaciones móviles y desplazadas ha estado implementando ejercicios de compilación de datos en varios contextos de desastres para apoyar el desarrollo de asistencia vinculada al género en intervenciones antes y después de los desastres.

La ONU ha estimado que más de 1,8 millones de personas necesitaron ayuda debido a los daños causados por el Ciclón Idai en Mozambique en 2019 y más de 73.000 personas sin hogar procuraron albergue en decenas de lugares. Foto: OIM/Amanda Nero 2019

Por ejemplo, en respuesta al Ciclón Tropical Harold en 2020, la DTM de Vanuatu compiló datos desagregados por edad y por género (SADD) compartidos por informantes claves y llevó a cabo entrevistas en profundidad a las familias. Entre los indicadores de la población afectada figuraron experiencias previas de desplazamiento provocado por desastres medioambientales, hogares con mujeres como único sostén, preocupaciones de protección y seguridad, y otras problemáticas también de protección. En evaluaciones realizadas por la DTM Vanuatu entre el 26 de mayo y el 6 de junio de 2020, se informó acerca de matrimonios que involucraban a menores en 46 lugares. Las razones principales citadas para la prevalencia de este tipo de matrimonios incluían prácticas culturales, intercambio de tierras, dinero y la retención del linaje familiar.

Los mecanismos de adaptación que impactan negativamente sobre mujeres y jóvenes fueron confirmados adicionalmente en una evaluación de necesidades realizada por Mercy Corps en Karamoja, Uganda, la cual puso de manifiesto que entre las prácticas dañosas podían mencionarse la violencia doméstica, el matrimonio de menores, la violación de cortejo, y la mutilación genital femenina, que alcanzan su pico máximo en épocas de sequías prolongadas.

En evaluaciones llevadas a cabo por la DTM de Burundi entre mayo de 2021 y julio de 2021 a 122.483 personas desplazadas internamente (IDP por su sigla en inglés) – un 84% de las cuales informaron que la razón de su desplazamiento eran los desastres medioambientales – en 27.300 hogares, la mayor parte de los hogares encuestados (76%) declararon que las zonas donde se junta leña son los lugares en los que las mujeres y las jóvenes padecen el mayor riesgo de ser víctimas de VBG, puesto que deben caminar hasta lugares distantes para juntarla. Adicionalmente, un 49% de las familias desplazadas indicaron que las mujeres y las jóvenes no se sentían protegidas si debían denunciar la violencia padecida y que las sobrevivientes a la VBG tenían dificultades para acceder a servicios especializados.

Y en Filipinas, la DTM llevó a cabo una evaluación rápida de necesidades del 12 al 21 de enero de 2022 en respuesta al Tifón Rai para comprender más cabalmente las necesidades y brechas de las IDP en 85 sitios de evacuación a lo largo de 22 municipios en las provincias de Bohol, Cebu, Southern Leyte y Surigao del Norte. Se informó que el 95% de los sitios no contaban con un espacio amigable con las mujeres ni con un área para amamantar, y solamente el 47% de los sitios contaban con espacios amigables con menores. Adicionalmente, si bien el 74% de los lavabos/letrinas estaban asegurados con candado, un 87% no tenía iluminación adecuada. Esto último es muy importante para ayudar a que las mujeres y las jóvenes puedan lidiar mejor con las situaciones de desastre.

Tras la devastación provocada por el Ciclón Pam en 2015, los migrantes fueron reubicados temporalmente en Port Vila en Vanuatu. Entre ellos había menores con sus madres, ancianos y personas discapacitadas. Foto: PNUD/Francisco Santos-Jara del Padron 2015

Estas conclusiones de la DTM plantean inquietudes relacionadas con la protección y la seguridad. Por otro lado ponen de relieve la importancia de contar con datos desagregados por género, puesto que el género tiene un papel crucial en cuanto a las diferentes necesidades básicas en los períodos de respuesta y recuperación de un desastre – por ello es importante contar con información acerca de las experiencias y vulnerabilidades especiales de las mujeres y jóvenes y también sobre el resto de sus características relacionadas. En un contexto de desastres, los resultados para las mujeres y los hombres son influenciados por sus identidades interseccionales dentro de la sociedad. Las mujeres y los hombres cumplen diferentes roles de acuerdo con su edad, clase social, etnicidad, entre otros, que derivan en diferentes identificadores, responsabilidades, expectativas, valores, experiencias y capacidades y que pueden llevar a desequilibrios de género en la reducción de riesgos de desastres y en los esfuerzos para la respuesta y la recuperación.

Mientras el cambio climático sigue intensificándose, la migración medioambiental y el desplazamiento por desastres probablemente aumentarán. En 2020, 7 millones de personas habían sido desplazadas por desastres. El año pasado la DTM informó acerca de nuevos desplazamientos por cambio climático. En evaluaciones realizadas en marzo y abril de 2021 en Etiopía, 589.195 personas fueron desplazadas por inundaciones y sequías en el país. Hasta septiembre de 2021, más de 113.408 personas fueron desplazadas en Burundi, la mayor parte de las cuales (83%) fueron desarraigadas por los desastres, en tanto que en Sudán del Sur, la vasta mayoría (99.8%) de las personas desplazadas internamente indicaron que las inundaciones fueron las principales razones de su desplazamiento.

Habiéndose ya anticipado un aumento en la migración y el desplazamiento relacionados con el clima, se necesita contar con mejores datos para concientizar acerca del impacto desproporcionado sobre mujeres y jóvenes en contextos de desastres y para asegurar una respuesta y una recuperación sensibles desde el punto de vista del género. Si se cuenta con mejores datos  estos pueden ayudar a asegurar que los esfuerzos de respuesta y recuperación ante desastres no aumenten las vulnerabilidades y que pueda apuntalarse el desarrollo de políticas sensibles al género. Esto permitiría comprender la interseccionalidad de los riesgos de desastre y brindaría los cimientos necesarios para reducir el impacto diferencial, asegurando que ninguna persona sea dejada atrás.

Pero queda aún mucho trabajo por hacer. Tal como se puede ver, faltan datos desagregados por género en contextos de desastre. Para brindar asistencia que tenga en cuenta las necesidades de todas las personas, los datos desagregados por género deben estar en el centro de las estrategias de respuesta y recuperación.

Para conocer más acerca de la Matriz de Seguimiento de Desplazamiento, visitar: https://dtm.iom.int

 

Por Hong Tran, asociado de DTM, OIM

SDG 5 - IGUALDAD DE GÉNERO
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